Astrada le devolvió identidad y confianza a River,
pero no consiguió lo que más necesita: una victoria. A eso va esta
noche a La Paternal.
River está demasiado lejos de las famosas tres G que lo
caracterizaron durante casi toda su historia. Acorde a lo que genera
este plantel, ya los hinchas ni piensan en gustar y golear: sólo
quieren ganar. Igual que Astrada. Porque el Jefe logró devolverle una
identidad de juego al equipo y motivó a un grupo que venía con la
autoestima por el piso, pero el Negro todavía no encontró el punto G.
Lo
que generalmente era un trámite para River, sumar de a tres puntos, hoy
es un karma. Pasaron 61 días y ocho partidos desde el triunfo (más
casual que causal) ante Chacarita en el Monumental. También la renuncia
de Gorosito. La llegada de Astrada cambió bastante, porque el equipo
ahora se para en la cancha con orden y una idea de juego. No con la
tradicional ambición millonaria, aunque coherente con la situación
actual. Sin embargo, mantiene pendiente la deuda más urgente: sacar
puntos para alejarse de la zona de riesgo de Promoción y soñar con la
clasificación a la Libertadores del año que viene.
"Si bien
contra Boca nos quedó el sabor amargo de que se nos escapó el triunfo,
el funcionamiento nos dio confianza. Tenemos que repetir lo que hicimos
en el primer tiempo para poder ganar, que es lo que necesitamos para
despegar de una vez por todas", dice Ferrari, uno de los jugadores que
levantó su nivel desde la llegada del Jefe. Es más, esta noche el
Loncho se moverá como carrilero por la derecha. Porque el Negro eligió
pasar del 4-3-2-1 a un 3-4-1-2 para suplir la baja de Villagra
(expulsado ante Boca) y equiparar el dibujo táctico de Borghi.
No
es un objetivo sencillo el que tiene River hoy. De hecho, en este
semestre sólo ganó un partido (Chacarita). Y de visitante no festeja
desde el 15 de febrero (contra Central en Rosario) y todavía nunca pudo
festejar en la nueva cancha de Argentinos. Encima, el equipo no contará
con el único jugador que la metió en esta etapa de Astrada como DT:
Gallardo, quien gritó de penal ante Independiente y de tiro libre en el
superclásico. El Muñeco aún tiene una contusión en su cuádriceps
izquierdo y por precaución lo pararon para que llegue al domingo al
duelo frente a Lanús en el Monumental.
Con todas las
estadísticas en contra, el nuevo River del Jefe busca la meta que le
falta, la más importante. Sí, muchachos, es la hora de ganar.
En otras noticias sobre el partido de hoy La baja de Gallardo obliga al técnico de River a modificar el trío de
ataque que más le gusta. El acompañante de Ortega y Buonanotte puede
ser el pibe Mauro Díaz, de características similares al Muñeco, o
Fabbiani, totalmente diferente. Por eso, la duda de Leo Astrada no se
trata sólo de apellidos sino de funcionamiento.
Con Maurito el
equipo mantendría la movilidad y rotación de los últimos dos partidos.
Incluso, el pibe puede aportar más gambeta y cambio de ritmo que el
Muñeco, aunque sin el oficio ni la pegada del capitán, obvio. Fabbiani,
en cambio, tal vez se adaptaría mejor a las medidas del campo de juego
de Argentinos, donde la pelota suele volar bastante y se necesita roce
físico y una referencia de ataque para pivotear. También juego aéreo
(el Ogro mide 1,89 metro), especialmente en defensa.
El resto está definido, con la novedad de la línea de tres en el fondo con Almeyda como líbero.